the saturdays























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MÚSICA [lanzamientos] por Jualman

El salmón: entre ahogarse en la pileta o seguir demostrando que es un rocker sólido 

El otro día destrozamos el nuevo disco de Fito Páez por impersonal y por falta de espíritu, y por esa voz de coliflor que tiene. Tan mal no le fue: parece que cobró $300.000 por desafinar en la 9 de Julio. Pero bueno, acá no hacemos periodismo de investigación, que joder. Ahora es Andrés Calamaro que salió nuevamente al mercado con un disco titulado “On the rocks” (ya empezamos mal, jejej). Pero bueno, lo escuchado es un sonido bueno, casi en vivo, de ese que Calamaro manejó tan bien allá por los noventa. Hay rocks cuadrados y fuertes y esas especies de cumbias con las que abundó en su era del “Regreso”, que serán sin dudas readaptadas al idioma futbolístico tarde o temprano, como sucede con el tema “Tres Marías”. Hay también una balada medio jazzistica, medio rapadas, con buena letra, de esas oscuritas tan propias del Salmón era drogón, en “Insoportablemente cruel”, en la que aparece el cantante de Calle 13. Si, esas combinetas tan calamarezcas. Después está la formulita en las canciones de tres acordes con esas rimas loquitas en la que cualquier imagen se comunica con otra de manera magistral. Ahí está el Calamaro mejor, más lúcido, más creible, el de la canción “Los divinos”. Y también está ese rock imbatible, de guitarras al palo, de voz carrasposa, bienparecido a los Redondos, como “El pasodoble de los amigos perdidos”. La lista puede seguir. Y en todas encontramos a Calamaro, para bien y para mal. A diferencia del disco de Fito este es un disco con espíritu: hay un concepto, o varios, y en todas hay emoción, credibilidad. Seguramente este disco parirá grandes éxitos. Larga vida al Salmón. Recomendado para los que son Calamarezcos auténticos, y también para los que dicen “yo a este perro no me lo bancaré jamás”. Siempre es tiempo de escuchar sin prejuicios a Calamaro.

 El rock es rock, el blues es blues, y Charly es Charly 

Escuche “Concierto subacuático”, el disco que registra en vivo el recital que Charly García dio en Vélez bajo una torrencial lluvia. Y la verdad es que me re conmovió. Como todo egocéntrico, critiqué mucho la transformación última de García, que se yo, lo disfruté mucho cuando estaba limado y hasta me pareció muy bueno “Kill Gil” el disco ese último que todavía no se si se editó o no o todo era un chiste marquetinero que puso en evidencia sus peleas con Migue, su hijo. No soportaba ver a Charly callado, sereno. Que se yo. Así que no le seguí el rastro. Hasta que escuché este disco en vivo. La verdad: Charly, tiene una “no voz” muy impresionante, y revisa temas gloriosos suyos. Y ahora existe la posibilidad de escuchar las canciones, esas que Charly taponeó con sus quilombos durante décadas. Que lindas, grosas, generosas, increíbles, únicas son las canciones de García: “Canción del 2 X 3”, “Llorando en el espejo”, y tantas más. Con una banda impresionante, algunos de la ya célebre formación de los Enfermeros, Charly está ahí, vivo, demostrando la belleza. Sólo espero ve lo que hará próximamente en estudio, canciones nuevas y esas cosas. Si no está eso, igual, Charly amado, relajate, mirá el mar y sabete eterno. Recomendado para los que amaron a Charly y luego lo olvidaron o lo criticaron o no se que.

La diva del drama gay llega de nuevo 

Volvió la reina. No, no la grasa del botox, sino uno de los cantores más geniales de nuestra era, luego de un largo período en que en lo más alto del podio se ubicó el gran Freddy Mercuri. No es casual nombrar al eterno cantante de Queen. De alguna forma, Rufus Wainwright (es la reina de la que nos referimos inicialmente) es uno de los herederos más lícitos de aquel genial británico. Rufus nos vuelve a deleitar con un puñado de canciones honestas, románticas, de una emoción ruda. Se trata de su disco número ocho, y viene a suceder a una gran muestra que registra su talento en vivo. Es un gran, hermoso cantante, a lo mejor con una tonalidad algo monocorde, pero virtuosa. Además un gran pianista. En “All days are nights: songs for Lulu”, el cantautor canadiense abandona el formato supercoral, tan propio suyo. Todas sus obras antecesoras son un gran ejemplo de cómo orquestar bellas canciones. Pero en esta nueva producción, este estilo no aparece. Por el contrario, Rufus elige cantar sus temas sólo con el piano. Y consigue una obra singular, personal, íntima. El disco puede llegar a ser un poco rutinario, porque sólo hay marcas de piano acompañando a su voz. Pero pianos que enfurecen de vez en cuando, y que se mezclan, como si fueran tocados por varias manos y varias personas. El disco es bastante referencial de su vida, y está compuesto en el tiempo en que su madre estuvo en el hospital, donde finalmente falleció. Melancolía pura. Obvio, sólo para melancólicos, llorones que no pueden dejar de emocionarse cuando algunos acordes estás tan bien dispuestos que parecen estar hechos para el alma amante.  

Modernos y cada vez más tirando a clásicos

Hot Chip es una banda que puede gustar o puede cansar. En los últimos tiempos estuve en el último bando, aunque reconozco que tienen buenas canciones, de esas que pueden levantar una fiesta, o incluso emocionar cuando rara vez tengo ganas de escuchar algún lento. Esta banda británica acaba de editar su cuarto disco, “One life stand”, que aparentemente deja atrás su parte más bolichera, aunque por suerte no la pierden completamente. Es un disco un poco más experimental, con juegos de voces, y de teclados ochentosos. Se pone algo monocorde, pero insisto: esta banda hay que escucharla, y bien esta puede ser una excusa para ponerse en el MP3. marchosos, sinfónicos, uno no sabe nunca bien donde ubicar a estos británicos. Y quizás ese sea su gran logro artístico. Tiene temazos como “I feel better”, que mantiene su lógica con lo anterior de Hot Chip, aunque insisto con un agregado más experimental, casi remiten a esas tragedias religiosas. La voz de su cantante, Alexis Taylor, es una de las más reconocibles de la actualidad, con una dosis de ternura lisérgica, aunque también bastante rígida, lo que le otorga una cierta dosis de humor involuntaria. Recomiendo escuchar “Hand me down your love”, un tema dancing pero con dosis de dramatismo, sobre todo cuando llega el coro, con buenos arreglos de teclados y cuerdas. Un disco apto para los que apenas aparece C5N en la pantalla desea que el mundo sea una bola sonora con bellas explosiones luminosas.