Sonido al palo y roña alrededor: se hizo festival ecológico en Baires

El viernes pasado me acreditaron para el recital que coronaría la banda francesa Air, un festival “ecológico” bautizado “Aire bajo la sombra del árbol”. El recital se desarrolló en Costanera Sur, un gran espacio en ex Ciudad Deportiva de Boca, un lugar que reemplaza como ninguno a aquellos que hoy están en la mira de los rabiosos vecinos de zona norte de la ciudad de Buenos Aires. Salí de mi casa a eso de las 17 (el recital empezaba a las 14) y me perdí algunas cosas que quería ver como Banda de Turistas y la chilena Anita Tijoux. Arribé al predio a las 18, cuando Dante Spinetta estaba en escena. El pendejo me gustó, además de estar para comerlo entre dos panes. Un set luminoso, muy al estilo Prince, con su rapeo clásico. Luego comenzó el show que reuniría a una banda de por sí bastante marginal de los ochenta: Metropoli, con Isabel de Sebastián, divina, en voz, y Ulises Butrón, en guitarras. Buen set, concreto, pero bueno, una kermesse musical al fin y al cabo, con cierre con “Héroes Anónimos”, ese himno único que dio el rock contestatario de algunas décadas atrás. Al rato salió Juana Molina. Qué cosa rara me pasa con esta mina. La descubrí con el disco “Tres cosas”, que me gustó bastante, luego la vi en vivo un par de veces y siempre me flasheó. Pero ella… tiene algo que… pero acá se la bancó, tocó, puso el sonido bien arriba y todo sin decir ninguna de las boludeses a las que nos tiene acostumbrados esta ex humoristas maistream que un día decidió hacer música y olvidarse de la coreana, la judía, la italiana, la… Luego, un cortísimo y acelerado set de la banda del momento, Onda Vaga, que está por demostrar (o no) si sigue en las primera línea del rock con el nuevo disco que saldrá en pocos días. Hay que reconocer algo: fue la única banda que mantuvo cierta festividad entre los que la fueron a escuchar. Se notó el aguante. Y finalmente, la revelación, para mí, que ni sabía quiénes eran los Air. Teclados, bajo, guitarra acústica y batería. Un combo perfecto para un set de lujo, buena onda, buen flash experimental. Todo bonito. Lo único que no me quedó claro a la hora de volver a la ciudad, a algún tugurio de San Telmo para calmar la sed y la hambruna, es que por qué mierda le pusieron festival ecológico al evento. Al pedo total. Caretismo globalizado argentino, tan cool, tal PRO, tan KK.


supercake
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